Curso de Literatura Argentina, Jorge Luis Borges
- lacloacawebzine
- 9 feb
- 4 Min. de lectura

“La lectura es una forma de felicidad”
JLB
Libro lindo, necesario. De esos que hacen bien al espíritu y lo provocan.
Publicado a fines del 2024, sale a la luz[1], un curso dictado por Jorge Luis Borges en la Universidad de Michigan entre enero y marzo de 1976[2]. El mismo corresponde al último Borges, no solo ciego y viejo, sino también una celebrity; dictó el curso, varias conferencias, viajo por varias ciudades y universidades, recibió honoris causa y fue invitado a Washington por el vicepresidente Nelson Rockefeller.
Es una lectura sencilla, amigable, ya que la edición de Nicolás Helft mantiene la oralidad de las clases. De este modo, en diez encuentros dictados en castellano, se van pasando por gran parte de la historia de nuestro país y de sus principales escritores. Vamos a leer sobre lo que fue la conquista, las guerras de independencia, las invasiones inglesas, la esclavitud, la conquista del desierto, el apogeo y la caída de Rosas, de Urquiza, sobre la educación pública y la diferencia de una clase dominante ligada al campo y a la industria. También encontraremos pasajes ligados a Palermo y a Buenos Aires, al tango y a Gardel. Menciones a Gabino Ezeiza, reflexiones sobre arquitectura y muchísimas cosas y procesos más.
Entre los textos trabajados vamos a encontrar autores del siglo XIX y principios del XX, justo un poco antes que él comenzara a publicar. Vamos a encontrar en el libro al Facundo de Sarmiento, a los versos de Almafuerte, a Lugones y las implicancias del modernismo en nuestro idioma, a Groussac, a la figura del gaucho en Hilario Ascasubi, a Don Segundo Sombra de Güiraldes y al Martin Fierro de José Hernández. En estos últimos autores es donde más pone la atención, ya que considera que el único aporte a la literatura mundial de la literatura argentina es la poesía gauchesca. La misma, escrita por hombres de la ciudad y no por los gauchos[3], va reflejando distintos momentos de este actor; su ascenso y decadencia, que iban de la mano del período del país. Se leerá sobre sus inspiraciones, antecedentes[4] y su consolidación. También sobre sus distintas lecturas y apreciaciones. Lo que resulta interesante es la contradicción entre el género literario que tanto apasiona, estudia y defiende y la caracterización negativa, casi infantil, que posee de los gauchos y los indios como su poca importancia histórica. Siempre disminuyéndolos, quitándoles todo tipo de importancia en la vida del país. Un claro sesgo de clase en sus comentarios y observaciones, pero, la contradicción, no deja de ser apasionante.
Las obras son puestas en el contexto en el que fueron escritas, como también en la biografía de los autores. Todo esto acompañada de anécdotas personales del propio Borges y de su familia, que van entrelazando su propia biografía con la historia de la Argentina y su literatura, como un todo en constante unidad y movimiento por varias generaciones. Se lee entre líneas, que se presenta como una síntesis, una personificación, de la historia argentina y su literatura. Los artistas son complicados…

Complementando lo recién dicho, a lo largo del libro, también nos vamos a encontrar con muchísimos poemas, versos, cuentos y novelas que son recitados de memoria a lo largo del libro (casi sin errores), ideal para el lector curioso/a que tenga ganas de salir a buscar referencias de gran parte del planeta.
Cuesta mucho hoy en día mantener los debates sobre la ideología del autor. A esta altura de la vida, sabemos que Borges no andaba por las sendas del marxismo ramonero pero por eso no vamos a dejar de leerlo. Si nos enojamos por este motivo, el problema es nuestro. Eso no quita que muchas de sus reflexiones y comentarios políticos sean interesantes. Quizá más por sus argumentos que por sus conclusiones, aunque en algunas oportunidades uno coincide. En este sentido, es importante saber que el que ayudó para que el primer texto de Borges fuera traducido al inglés, fue Rodolfo Walsh. También que en prólogo de El informe de Brodie (1970) lo cita a Roberto Arlt. Quedando lejos esos debates sobre el autor argentino y a la clase social que representaban. Una vez más, es necesario separar al artista de su obra. Incluso queda flotando una pregunta: ¿Cuál es la relación de la izquierda con la literatura actual?
Para cerrar, en los momentos de crisis casi existencial en que nos encontramos, donde la creatividad no abunda, la literatura puede ser parte de la solución a las ideas baladíes de espacios que dicen representar a las mayorías y a los oprimidos o, quizá también, ayudar a escribir nuevos proyectos de civilización y de humanidad. O quizá no, pero lean igual. No se van a arrepentir.

[1] Esperemos que sigan ocurriendo estas apariciones luego del partir de Kodama.
[2] Tengamos presente que ya había materiales de Literaturas germánicas medievales y el Curso de Literatura Inglesa y Norteamericana dictado en la UBA. También está el dictado en Mar del Plata.
[3] Sobre este tema se recomienda el texto “El escritor argentino y la tradición”.
[4] Bartolomé Hidalgo, Estanislao del Campo y Ascasubi.



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